domingo, 23 de mayo de 2010

Canelones de pollo


Hoy preparamos unos canelones con unos restos de pollo asado. ¿Y por qué hacemos canelones? El viernes viendo la receta que todos los días nos regala Mercado Calabajío me entró el antojo y además nos proponían una bechamel con setas que sonaba realmente bien. No hemos perdido el tiempo y hoy nos hemos puesto manos a la obra. Mi receta es mucho más sencilla que la suya , pero os teneis que dar una vuelta por este blog porque lo vais a flipar. El relleno es el que hacía mi madre y que a todos los de casa nos volvía locos. Cuando hacía pollo asado siempre hacía de más para que sobrara porque salen mucho más sabrosos si usamos pollo asado que a la plancha o cocido. Esta receta se la vamos a dedicar a mi hermano porque le va a traer buenos recuerdos y puede que se acuerde cuando venía su amigo Gonzalo a comer a casa y entre los dos se comían 40 canelones o mas...

Para el relleno:
Medio pollo asado de la parte de las pechugas. También se puede hacer con pollo cocido, los restos de un caldo por ejemplo o con pechuga de pollo a la plancha.
Un tarrito de paté. He utilizado paté de campaña de Hacendado.
1 bote y medio de tomate frito de calidad. En mi caso Hero receta casera.
3 huevos duros.

1. Picamos el pollo en una picadora o thermomix hasta que queda como un granulado grueso.

2. Lo pasamos a un bol y lo mezclamos con el paté y el tomate frito.
 

3. Incorporamos los huevos duros picado y mezclamos bien. Ya tenemos listo el relleno.
 

Preparación de los canelones:
Se pueden utilizar muchos tipos de pasta para canelones:
Hay láminas precocidas que lo único que hay que hacer es ponerlas en remojo en agua, escurrirlas encima de un paño limpio y está listas para ser rellenadas.
Las láminas tradicionales que hay que cocer. Se pone agua a hervir en una cacerola grande y se añade sal cuando hierva. Se van incorporando las láminas de una en una y poco a poco para que no se peguen. Se cuecen el tiempo que indique en el paquete, se sacan del agua, se escurren en un paño limpio y listas.
En Italia venden unos cilindros de pasta que se rellenan directamente en crudo y que luego se cuecen en la bechamen. Son muy cómodos de usar, pero lo malo es que yo no los he encontrado en España en ningún sitio. Si alguien sabe donde los venden que nos lo cuente.


 

Estos canelones hay que rellenarlos con una manga pastelera o en su defecto se puede utilizar una bolsa de congelados a la que le cortamos una esquina.

Según vamos rellenando los tubos de pasta, los vamos colocando en una fuente que previamente habremos engrasado con mantequilla.

Preparación de la bechamel:
En casa siempre se ha preparado la bechamel con maizena. Queda más suave, no hay que tostar la harina en la sartén para que no sepa a cruda y además casi no tiene que cocer ya que en el momento en el que hierva y espese está lista. Yo la he heche en thermomix, pero se puede hacer a mano sin ningún problema. Hoy hemos hecho una bechamel como suelo hacerla siempre, pero añadiendo unas setas tal y como nos proponen en Mercado Calabajío y el resultado ha sido espectacular.

1,5 litros de leche
100 gramos de maizena
200 de surtido de setas congeladas.
1 cucharada sopera de mantequilla
40 gramos de aceite
sal,nuez moscada y pimienta

Preparación con thermomix:

1. Picamos las setas cuando todavía están congeladas hasta casi pulverizarlas.

2. Le añadimos 40 gramos de aceite y programamos 10 min, velocidad 2 temperatura 100 grados.

3. Incorporamos el resto de los ingredientes y programamos 10 min, velocidad e temperatura 90 grados. Una vez terminado el tiempo, si todavía no ha espesado la bechamel, programamos unos minutos más.

Preparación tradicional sin thermomix:
1. Picamos las setas congeladas en una picadora hasta que queden como un granulado.

2. Ponemos aceite en una cacerola o sartén grande. Cuando esté caliente, incorporamos las setas y las rehogamos unos minutos hastas que estén hechas.

3. Añadimos la leche (menos una taza que reservamos), la mantequilla, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Ponemos la cacerola al fuego lento para que la leche no se pegue.

4. Disolvemos la maizena en la leche que hemos reservado. La maizena siempre se tiene que disolver en frío porque si no hace grumos.

5. Cuando la leche está hirviendo, añadimos la taza de leche con la maizena disuelta, y removemos hasta que la bechamel espese.

Cuando tengamos la bechamel lista, cubrimos los canelones y echamos queso rallado por encima. Si los canelones son de los que se cuecen solo tiene que estar en el horno hasta que se doren. Si son placas sin cocer o de los cilindricos, tienen que estar en el horno un mínimo de 20 minutos y esperar hasta que la superficie esté dorada.

La receta es un poco larga pero vale la pena. Es una buena manera de darle salida a las sobras y además conseguimos estirar la comida porque cuando hay adolescentes en una casa no hay manera de llenarles el estómago, son como pozos sin fondo. Con estas cantidades han salido unos 28 canelones.

sábado, 22 de mayo de 2010

Aceite de calabaza



Hace unos días, unas amigas austriacas me regalaron una botellita de aceite de calabaza. Nunca lo había probado. Lo primero que me sorprendió fue su intenso color verde y su aroma. Aliñamos con él una ensalada verde y el resultado fue realmente sorprendente. Aquí en España estamos acostumbrados al sabor del aceite de oliva y nos cuesta mucho cambiar de hábitos, sobre todo cuando se trata de nuestros productos, pero os aseguro que es realmente delicioso.

Después de probarlo me ha picado la curiosidad y me ha puesto a investigar en la red. El aceite de calabaza o Kürbiskernöl se produce en la región de Estiria que se localiza en el sureste de Austria, en el triángulo formado por Austria, Hungría y Eslovenia y cuya capital es Graz. Se elabora prensando las pipas de calabaza, previamente tostadas, en pequeñas fábricas que en su mayoría son familiares. Es un producto de gran calidad que posee denominación de origen protegida por la Unión Europea siendo conocido como el “oro verde”. Tiene un intenso sabor a nueces y posee gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados que ayudan a bajar los niveles de colesterol. Solo se puede utilizar en frío (no sirve para cocinar) y generalmente se usa como aliño de ensaladas solo o combinado con aceite de oliva o miel o vinagre de sidra.

Me imagino que en España se podrá encontrar en herbolarios o tiendas de productos naturales. De todas formas, si viajáis a Austria no dejéis de buscarlo porque vale la pena comprar una botella y probarlo y además es un regalo original para los amigos aficionados a la gastronomía.



viernes, 21 de mayo de 2010

Ensalada de canónigos con cebolla caramelizada y queso de cabra


Esta receta me la enseñaron mis primos la última vez que estuvimos cenando en su casa. Después, la he hecho un montón de veces y a todo el mundo le ha encantado. La mezcla de sabores de las cebollas con el queso de cabra es deliciosa y las nueces le aportan un punto crocante.

Ingredientes:
Canónigos
Queso de cabra en rulo.
Cebollas caramelizadas
Nueces
Pasas
Aceite de oliva
Vinagre de Módena o limón
Sal

Preparación:
1. Ponemos en una ensaladera los canónigos.
2. Cortamos el rulo de cabra y ponemos las rodajas encima de los canónigos.
3. Añadimos las cebollas caramelizadas y las colocamos por encima.
4. Incorporamos las nueces y las pasas y las repartimos uniformemente.
5. Hacemos la vinagreta. Ponemos el aceite hayan soltado las cebollas, añadimos aceite de oliva según la cantidad de ensalada que vamos a preparar, el vinagre y la sal. Mezclamos bien y aliñamos la ensalada.

Las cantidades para una vinagreta son 3 partes de aceite por una de sal. Una buena forma de mezclarla es echando todos los ingredientes en un bote de mermelada vacío, lo tapamos y agitamos bien y está lista

Cebollas caramelizadas y...... un perrito caliente de lujo.


Las cebollas caramelizadas se pueden utilizar para muchos platos. Pueden acompañar unos filetitos de lomo de cerdo, se pueden utilizar para hacer muchos pinchos por ejemplo de queso de cabra con las cebollitas, para ensaladas... No dan demasiado trabajo y son realmente deliciosas.

Ingredientes:
4 cebollas grandes
2 cucharadas soperas de azúcar morena
1/2 vasito de vino blanco, jerez, fino... (el que más nos guste)
1/2 vasito de aceite de oliva
sal

Preparación:
1. Cortamos las cebollas en juliana y las ponemos en una sartén con el aceite de oliva.

2. Añadimos la sal, tapamos y las dejamos a fuego lento hasta que estén doraditas.

3. Incorporamos el medio vasito de vino blanco, subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol.

4. Añadimos las dos cucharadas de azúcar y removemos hasta que caramelice un poco.

5. Ponemos las cebollas en un colador para que suelten el exceso de aceite y están listas.

Estas cebollas las podemos guardar en la nevera y utilizarlas cuando las necesitemos.

Para una cena rápida y rica, rica podemos preparar unos perritos calientes. Abrimos los panecillos para perritos, los untamos con un poquito de mostaza y ketchup, ponemos una salchicha de Frankfurt (que sea de buena calidad porque estamos haciendo un perrito de lujo), coronamos con las cebollas caramelizadas y al final adornamos con un poquito más de mostaza y ketchup. Os puedo asegurar que están buenísimos.

sábado, 15 de mayo de 2010

Fideuá

La fideuá es un plato fácil, rico y, dependiendo de los ingredientes que se utilicen, puede resultar económico. Se necesita hacer un buen fumet de pescado que será la base del sabor del plato. Se pueden utilizar huesos de rape que además suelen tener bastante carne que luego podemos aprovechar, pero en este caso, he utilizado una estupenda y enorme raspa de gallo que me regalaron en la pescadería.

Este plato va especialmente dedicado a una de esas amigas que se cuentan con los dedos de la mano porque esta semana ha sido su cumple y después de haber vivido algunos años en Alicante, este plato tan típico de la zona de Levante, le va a traer buenos recuerdos.

Una de las mejores fideuás que he tomado fue en el Delta del Ebro en Casa Nuri. El restaurante está en el embarcadero de donde salen los barcos que te llevan de excursión a la desembocadura del Ebro y te sacan hasta mar abierto. A pesar de parecer un restaurante típico de turistas, hacen unas paella buenísimas, los mejillones del Delta que son pequeñitos y jugosos hay que probarlos y las fudeuás… Este plan lo hicimos hace dos veranos, siguiendo las recomendaciones de la misma amiga a la que dedico este post. Estuvimos 4 días en el parador de Tortosa, hicimos excursiones por el Delta, fuimos a la zona de la montaña hasta Miravet donde compramos cerámica, nos acercamos a San Carlos de la Rápita para probar sus afamados langostinos. En fin, todo un descubrimiento.
Vamos con la receta.

Para el fumet:
Necesitamos: una buena raspa de pescado blanco (en este caso he utilizado la de un gallo), un puerro, 3 zanahorias, 2 hojas de laurel y pimienta en grano. Además necesitaremos 1/2 kg de mejillones, 1/2 kg de almejas y las cabezas y caparazones de 1/2 kg de langostinos.

1. Ponemos los ingredientes a hervir a fuego bajo durante 30 minutos.
  
2. Vamos retirando la espuma con una espumadera según se va formando.

3. Mientras limpiamos los mejillones y ponemos las almejas en agua con sal para que suelten la arena. Ponemos, al fuego, los mejillones en una cacerola junto con la mitad de las almejas con un poquito de agua y los dejamos hasta que se abran. Colamos el caldo que añadiremos al fumet, reservando los bichos sin las conchas.

4. Pelamos los langostinos, reservamos los cuerpos y ponemos las cabezas y caparazones de los langostinos en una sartén con 4 cucharadas de aceite. Rehogamos bien para que el aceite coja bien el sabor a marisco. Reservamos el aceite y añadimos las cabezas y caparazones al caldo. Dejamos hervir 5 minutos más. Colamos el caldo y reservamos.

Ingredientes para la una fideuá para 8 personas (al final yo creo que da para 6 personas):
1/2 kg de langostinos.
1/2 kg de almejas. He utilizado almejas italianas que estaban muy bien de precio.
400 gramos de anillas de calamar.
1/2 kg de mejilllones.
4 vasos y medio (de los de agua) de fideos del número 1. Se pueden utilizar fideos del número 0 o fideos huecos. Algo más de medio kilo.
9 vasos del caldo que hemos preparado.
Aceite de oliva.
1 bote pequeño de tomate natural triturado.
2 cucharaditas de carne de pimiento choricero. Se compra en botes en cualquier supermercado en la zona de las especias.
1 cebolla pequeña.
3 dientes de ajos.
2 cucharaditas de pimentón de la Vera.

Preparación:
1. Empezamos preparando el pescado. Quitamos las conchas de los mejillones y de las almejas que hemos cocido y reservamos las almejas crudas que teniamos guardadas. Si la raspa de pescado tiene carne también la reservamos. Lavamos las anillas de calamar, las cortamos, las ponemos en un colador y las escaldamos en el caldo que tenemos caliente durante unos minutos. De esta forma, cuando las echemos al sofrito no soltarán nada de agua.

2. Ponemos en una paella el aceite que teniamos reservado con sabor a marisco con un buen chorro de aceite de oliva. Rehogamos a fuego no muy fuerte las cebolla cortadita en cuadraditos y los ajos picados hasta que estén transparentes.

3. Añadimos el bote de tomate triturado y la carne de pimiento choricero. Dejamos que se haga a fuego lento removiendo a menudo, hasta que veamos que el tomate está frito.

4. Incorporamos el pimentón y removemos para que no se queme porque de lo contrario amargaría y estropearía el sabor.

5. Añadimos las anillas de calamar y rehogamos bien.

6. Incorporamos los fideos, removemos continuamente para que no se quemen y esperamos hasta que estén tostados

7. Incorporamos el caldo que teniamos medido. Esperamos a que hierva fuertemente, añadimos los cuerpos de los langostinos, los mejillones y almejas limpias y las almejas crudas. Dejamos cocer hasta que el caldo se reduzca hasta más o menos a la mitad. Ésto llevará unos 8 minutos.

8. Metemos la fideuá en el horno a 200 grados (arriba y abajo) durante 10 minutos. Ponemos el gratinador fuerte y dejamos que se doren los fideos. Dejamos reposar unos minutos y está lista.

 9. La podemos servir con un alioli. 
 



martes, 11 de mayo de 2010

Tortiglioni con salsa de tomate y salchichas


Esta receta está dedicada a los niños (y a los no tan niños)  porque os aseguro que se lo comerán todo y rebañarán el plato. Por otro lado, la salsa la podemos dejar hecha el día antes y cocer la pasta en el momento. Como lleva salchichas, se puede considerar plato único. No se puede pedir más.

Ingredientes:
1 caja de 500 gramos de Tortiglioni Barilla. También se pueden utilizar macarrones o penne.
1 bote grande de tomate triturado natural.
3 dientes de ajo
4 cucharadas de aceite de oliva
8 salchichas frescas
1/2 vasito de vino blanco
2 cucharadas de azúcar a poder ser morena.
Sal, perejil y albahaca

Preparación:
1. Picamos lo ajos y los rehogamos en aceite hasta que queden un poquito dorados.

2. Quitamos la piel de las salchichas, las cortamos en trocitos y las añadimos a los ajos. Rehogamos.

3. Añadimos el medio vasito de vino. Dejamos hervir para que se evapore el alcohol. 

 4. Añadimos el tomate al natural, las dos cucharadas de azúcar y sal al gusto. Dejamos cocer, a fuego lento, durante 30 minutos aproximandamente.

5. Cuando el aceite se empieza a separar de la salsa, como se puede apreciar en la foto por los bordes, la salsa está cocida y añadimos el perejil y la albahaca. 

6. Removemos y la salsa está lista. La podemos guardar en la nevera hasta que la vayamos a utilizar.

7. Cocemos la pasta como se indica en la receta spaghetti ai frutti di mare. Una vez cocida la pasta, se añade a la salsa caliente, lo dejamos cocer todo junto 2 minutos y servimos. espolvoreamos con queso rallado, si nos gusta, y......... a disfrutar!!!.

lunes, 10 de mayo de 2010

Carne con salsa de ciruelas


Ésta era una de las recetas estrella de mi madre. Yo creo que es la salsa que más me gusta para la carne porque queda realmente jugosa y con un sabor muy especial. No tengais miedo a utilizar las ciruelas porque aunque no os gusten, os aseguro que en esta salsa os van a encantar.

Ingredientes:
1 redondo de carne o un rabillo (es más jugoso el rabillo aunque es más feo)
1 caja de ciruelas de california sin hueso
4 cebollas gordas
Especias: clavo, pimienta, hoja de laurel
1 pastilla de avecrem (opcional)
Un vasito de vino blanco.
Cuerda para atar
Aceite de oliva

Preparación:
1. Poner en remojo las ciruelas para volver a hidratarlas.
2. Atar la carne (o pedir al carnicero que la meta en una red) para que conserve la forma, salpimentarla y dorarla en aceite en la misma cacerola donde se va a hacer. El fuego debe estar fuerte pero no en exceso para que la carne se dore pero no se queme. De esta forma la carne forma una costra en el exterior y se evita que los jugos se escapen durante la cocción y salga seca.
3.Mientras se cortan las cebollas en juliana (en tiras).
4. Cuando esté dorada la carne se saca de la cazuela. En el mismo aceite se echan las cebollas y se les da vueltas hasta que se ponen blanditas y casi transparentes. Hazlo a fuego más bien bajo para que no se quemen.
5.Una vez que las cebollas están listas, se añade el vasito de vino blanco. Se deja hervir y que evapore el alcohol.
6. Seañaden las ciruelas remojadas con su agua, unos clavos, una hoja de laurel, la pastilla de avecrem desmenuzada y agua hasta cubrirlo todo. Esperamos a que hierva todo y se introduce la carne en la salsa. Si lo haces en cazuela tarda como dos horas. En la olla express  rápida tarda unos 25 minutos.
7. Para saber si la carne está hecha hay que pincharla y comprobar que el jugo sale transparente. Si sale rosa y no te gusta poco hecha déjala un poquito más.
8. Una vez que esté fría se corta en rodajas. No lo hagas en caliente porque se rompe.
9. Para terminar la salsa la pasamos por la batidora o por un pasapuré. A mí me gusta más por al pasapuré porque la salsa queda más gorda y con un color más oscuro y más bonito. Probablemente la tengas que rectificar de sal.

Es una receta con un sabor agridulce muy agradable. Se puede acompañar con arroz blanco o con una pasta hervida y rehogada con aceite unos ajos y perejil. Si además la acompañamos de una ensalada, tenemos la comida completa.

domingo, 2 de mayo de 2010

Pastel de puerros


Hace tiempo que mi hija me estaba pidiendo que hiciera un pastel de puerros. Ésta es una de mis recetas estrella. Lleva tiempo hacerla porque el secreto es hacer la cebolla a fuego muy lento y de esta forma queda blandita, transparente y no se tuesta. He hecho este pastel muchas veces cuando han venido amigos o la familia a casa a comer y a todo el mundo le ha encantado, incluso a los que nos les gusta la verdura. Probad a hacerlo porque vale la pena.

Ingredientes:
1 lámina de hojaldre congelado, si está estirado mejor.
4 o 5 puerros (depende del tamaño).
250 g de jamón de York o bacon o una mezcla de los dos. Sale más sabroso con bacon o con la mezcla de los dos.
3 cebollas gordas.
8 lonchas de queso tipo tranchete.
3 huevos.
1 brick pequeño de nata líquida.
1 pastilla de avecrem.
Pimienta, sal y aceite de oliva.

Preparación:
Cortar las cebollas en pequeños cuadraditos y rehogarlas a fuego muy lento hasta que estén transparente. Hay que poner una cantidad suficiente de aceite para que se sofrían bien.

Se añade el bacon y/o el jamón de York en trocitos y se le da unas vuelta en la sartén para que suelten la grasita.

Limpiamos los puerros y los ponemos a cocer con agua y la pastilla de avecrem.

Cuando estén bien cocidos los puerros se escurren en un colador aplastándolos bien para que pierdan todo el líquido.

Se cortan y se añaden junto con los tranchetes a la cebolla que tenemos en la sartén con el bacon y jamón de york. Si vemos que hay mucho aceite en la sartén es mejor quitar el exceso antes de añadir el queso.

Le damos vueltas hasta que el queso se derrita y se quedo todo hecho una pasta.

Mientas hacemos todo esto, untamos una fuente de horno con mantequilla. Sobre ella ponemos el hojaldre estirado cubriendo el fondo y los lados. El pastel no se puede desmoldar una vez hecho y hay que elegir una fuente bonita para luego sacarla a la mesa. Ponemos encima del hojaldre la mezcla que tenemos en la sartén.

Batimos los huevos con la nata y un poquito de sal y pimienta. Lo echamos encima de la mezcla anterior.

 Se pone al horno (arriba y abajo) a 180º hasta que los huevos hayan cuajado y el hojaldre esté dorado.

Es un plato contundente. Si lo pones como plato principal pon un entrante ligero y si es de entrada el segundo plato, ligerito.