miércoles, 14 de diciembre de 2011

Viaje a Córdoba e inauguración del Hotel Viento 10

Tenía muchas ganas de ir a Córdoba y el pasado mes de octubre, por fin, tuve la oportunidad de conocer esta preciosa ciudad y encima de la mano de unos cordobeses fantásticos. El motivo principal de la visita, además de disfrutar de la ciudad y su maravillosos tapeo, fue la inauguración del Hotel Viento 10

La inauguración tuvo lugar el viernes 14 de octubre. Fue muy emotiva porque era la culminación del sueño de Gerardo (el propietario del hotel) que allá por el año 2005, paseando por el casco antiguo de la ciudad, descubrió una casa muy antigua en estado ruinoso que le atrapó el corazón. Han sido muchos años de trabajos, restauraciones, catalogaciones de los restos antiguos encontrados cada vez que picaban en una pared...

El resultado ha sido un precioso hotel con un encanto muy especial donde se mezcla lo antiguo con lo moderno sin que desentone nada. Todo parece como si el azar hubiera intervenido en la mimada decoración y en los detalles, pero aquí hay horas y horas de trabajo para conseguir que cuando traspasas sus puertas te transportes a un oasis de calma en pleno centro de la ciudad.
El hotel dispone de 7 habitaciones de diferentes tamaños todas ellas preciosas. Además hay un jacuzzi con sauna a disposición de los huéspedes (incluido en el precio de la habitación) con un ambiente muy relajante. Por el día la luz se cuela por una claraboya situada justo encima del jacuzzi  y por la noche la suave luz artificial hace que la relajación sea total.
En la zona central del hotel hay un acogedor patio con una zona acristalada donde se sirven los desayunos. Además hay en la azotea una  zona de relax, con una bonita vista de los tejados de Córdoba y de la iglesia de Santiago. Si el calor no aprieta se puede tomar el sol en las tumbonas  y si el calor aprieta como acostumbra por estas latitudes, puedes disfrutar del fresco de la noche tomando una copita. Aunque no hay servicio de bar, hay a disposición de los clientes una bandeja con bebidas.

El hotel está ubicado en la calle Ronquillo Briceño 10 (antigua calle del Viento 10). Es una callecita estrechita y peatonal perpendicular al río Guadalquivir. Andando se llega a la Mezquita en 10 minutos y a cualquier otro sitio del centro. Además dispone de un parking cercano donde podemos dejar el coche y no moverlo porque no nos va a hacer falta


Os aconsejo que visiteis la web de hotel donde hay muchas más fotos además de un curioso reportaje del proceso de restauración.

Una vez terminado el sarao, nos fuimos a cenar a un restaurante cercano, Mesón Puerta Nueva el 6. Muy correcto. Además de unos estupendos flamenqiuines y berenjenas fritas, probamos unos rollitos de salmón y melón realmente sorprendentes.
Para quién no sepa lo que son los flamenquines lo explico. Son rollitos de filete de cerdo y jamón serrano, pasados por huevo y pan rallado y fritos, DELICIOSOS.

A la mañana siguiente, sábado, visita a la Mezquita. Es impresionante. Es de esos monumentos que estas cansado de ver en los libro de texto de historia desde que eres niño, en cualquier folleto turístico o promocional de Andalucía o en cualquier póster de "Spain is different" que piensas que no te va a impresionar. Nada más lejos de la realidad. Ninguna foto es capaz de enseñar las dimensiones del edificio, ni de dejarnos apreciar el bosque de arcos y columnas donde la vista se pierde, y desde luego lo que ninguna foto podrá enseñar nunca es esa atmósfera misteriosa que se respira. Esta es la esencia del embrujo andaluz.

Después de dar una vuelta por los alrededores, comida en Bodegas Campos. Inmejorable rabo de toro y salmorejo entre otras cosas. De postre, sorbete de naranja sobre aceite de alberquilla con una gelatina que parecía una reducción de Pedro Ximénez pero no lo podría asegurar.
Por la tarde paseíto por el centro y algunas compras.

Por la noche cena en el Mesón Anyfer. Los flamenquines espectaculares, los berberechos al vapor en su punto, la ensalada de huevas buenísima. Todo lo que pedimos estaba delicioso.

Al día siguiente, domingo, comimos en casa de mis amigos que me acogieron durante todo el fin de semana y de vuelta a Madrid por la tarde.

Un fin de semana magnífico que espero poder repetir otra vez. Muchas gracias Gerardo y Gema por vuestra hospitalidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Bizcocho de nueces y café (Walnut coffee cake)


Tengo mi pobre blog completamente abandonado. Llevo un año muy complicado, con mucho trabajo y casi no tengo tiempo de nada. Sigo visitando mis blogs favoritos pero muchas veces lo hago de forma tan fugaz que no dejo ni comentarios. Mil perdones a todos.

En una de estas visitas a "El Rincón de Bea" me encontré esta receta que venía acompañada de una bonita historia que me transportó a la época en la que mi hermana vivía en Londres y de vez en cuando me dejaba caer por allí. ¡Cómo me gusta esa ciudad! Me encantaba pasear por sus calles, tomar un té en cualquier sitio acompañado de sandwiches de pepino y queso y scones con crema y mermelada, ir a cualquiera de sus museos... Tengo que ahorrar y volver un día de estos. Muchas gracias Bea por la receta y por los recuerdos.

El resultado es espectacular. Creo que es uno de los mejores bizcochos que he hecho. Vale la pena probarlo. Además poniendole la cobertura se convierte en la mejor tarta que os podais imaginar.

Vamos con la receta. Yo la he hecho con Thermomix porque con la mariposa se consigue montar muy bien la mantequilla y la nata pero me imagino que con una batidora de varillas se podría hacer también, y por supuesto con una Kitchen Aid pero yo no tengo la suerte de tener una.

Para el bizcocho:
200 gramos de mantequilla.
200 gramos de azúcar.
200 gramos de nueces en trocitos (yo le puse 150 gramos y quedó muy bien)
3 huevos XL. En mi caso fueron 5 huevos M que son los que tenía en la nevera.
200 gramos de harina de repostería
1 sobrecito de levadura Royal
3 cucharadas de café muy cargado.
1 pizca de sal (la receta original no la lleva pero yo tengo la costumbre de añadirla siempre a los bizcochos)

Para el frosting:
1 tarrina de queso de Philadenfia
1 brick pequeño de nata para montar.
80 gramos de azúcar
3 cucharadas de café muy cargado.

Preparación del bizcocho:
1. Empezamos sacando la mantequilla de la nevera. La cortamos en trocitos y la dejamos que se ablande a temperatura ambiente. No tiene que estar demasiado blanda porque la tendremos que montar con el azúcar.

2. Engrasamos un molde desmontable de 20 cm con mantequilla blandita. Cortamos un círculo de papel de horno del tamaño de la base del molde. Con la mantequilla que ya hemos puesto en el fondo, el papel quedará pegado y además volvemos a engrasar la superficie de papel. Reservamos.

3. Ponemos la mariposa en la Th. y echamos en el vaso la mantequilla junto con el azúcar. Batimos a velocidad 3 durante unos 3 minutos. Tiene que quedar una crema montada y espojosa.

4. Con la máquina en marcha, y velocidad 3 vamos añadiendo los huevos uno a uno dejando que se incorporen a la mezcla antes de añadir el siguiente. Añadimos las tres cucharadas de café y mezclamos.

5. Mezclamos la harina con la levadura y la sal. La pasamos por un colador para que coja aire y el bizcocho quede más esponjoso. Mezclamos con las nueces y añadirmos a la masa que tenemos en el Th. Si la nueces están recubierta de harina no se irán al fondo de la masa (esta es la teoría, en la práctica, a mí siempre se me hunden). Mezclamos ligeramente y si hace falta terminamos de hacerlo con una espátula delicadamente. Pasamos la masa al molde alisando la superficie. Metemos al horno con calor arriba y abajo a 180º unos 45 min. Sabremos que está listo cuando lo pinchemos y el pincho salga limpio.

6. Sacamos del horno y dejamos enfriar.

Preparación del frosting:
7. Ponemos hielo en el vaso del Th. y lo picamos. De esta manera conseguimos que el vaso esté muy frío y la mata monte mejor. Retiramos el hielo y echamos en el vaso la nata que también tiene que estar muy fría. Ponemos la mariposa y sin programar tiempo ponemos velocidad 4. Tenemos que tener cuidado de no pasarnos porque la nata se puede convertir en mantequilla. En cuanto veamos que está montada, la sacamos y reservamos.
8. Ponemos en el vaso el queso con el azúcar y batimos a velocidad 4 hasta que quede cremoso. Añadimos el café. Mezclamos con la nata con mucho cuidado. Yo lo he hecho a mano con una espátula y movimientos envolventes.
9. Extendemos el frosting sobre el bizcocho cuando esté completamente frío. Adornamos con virutas de chocolate negro.

La tarta está tan buena que voló en un abrir y cerrar de ojos. Casi no pude hacer la foto del corte, estaban esperando para repetir y tuve que proteger el trozo que quedaba para que pudiera posar con dignidad.