sábado, 12 de junio de 2010

Fin de semana en Fuente Dé (Cantabria)


El fin de semana pasado nos dimos una vueltecita por Fuente Dé, haciendo una de nuestras rutas gastronómicas.

La primera parada la hicimos, para comer, en Rueda. En uno de nuestros viajes descubrimos un asador que se llama Mesón Oriental, donde se come un lechal asado buenisimo y a un precio muy interesante. También preparan un cochinillo asado por encargo estupendo. Es fácil encontrar el mesón, está entrando por la desviación de Rueda Sur a mano izquierda. Ya que comemos en Rueda, también podemos aprovechar para comprar unos vinos. Hay muchas tiendas, que abren hasta los domingos, aunque a mí me gusta la tienda de las Bodegas Bornos, donde además de vinos podemos comprar otras delicias de la zona.

De aquí a Fuente Dé. La carretera para llegar es complicada a partir de Herrera de Pisuerga. Hay que ir hasta Potes, a través del puerto de Piedrasluengas (vistas panorámicas espectaculares),  y de Potes a Fuente Dé por una carretera que está bien aunque es un poquito estrecha. Hemos dormido en el Parador, en una habitación con un maravilloso mirador que daba a la parte trasera y desde donde se hemos disfrutado de las magnificas vista de la montaña y el teleférico

Primera noche y primera cena en el Restaurante Vicente Campo de Espinama. Muy buena calidad a buen precio. El edificio es precioso, todo de piedra y madera. Pedimos varias raciones, entre ellas a destacar:
Carpaccio de cecina. Era un plato de cecina cortada finísima como el carpaccio, acompañada en el centro por unos pimientos rojos asados y aceite de oliva. 
Revuelto de calamares encebollados. Ya lo he probado en casa y queda estupendo. Colgaré en breves la receta.
Canónigos con meregue de caramelo. Los canónigos no son los que utilizamos para las ensaladas, es una crema entre natillas y crema inglesa muy suave que va coronada por claras a punto de nieve con un poquito de caramelo. Manjar para los golosos. También tienen te del puerto, una infusión hecha con con una hierba que se recolecta en las tierras altas de Liébana que se suele tomar con orujo y es digestiva.
El servicio correcto pero tuvimos un problema con la cuenta. Había un error porque nos habían cobrado algo de 85 euros cuando eran 8,5 euros, nos hicieron una nueva factura pero eché de menos algún detalle, alguna disculpa más efusiva...

A la mañana siguiente desayuno y al teleférico. Hacía una mañana preciosa y había que aprovechar porque en el Norte el tiempo cambia sin que te des cuenta.

El Teleférico de Fuente Dé salva un desnivel de 750 metros en unos 4 minutos de viaje llegando a  1450 metros de altitud. Las vistas desde el mirador que se abre al vacio, espectaculares. Desde aquí se pueden hacer varias excursiones como ir al Hotel Aliva y tomar algo en la cafetería o bajar andando.  


Después día de playa. El tiempo cambió de forma imprevista pero queriamos ver el mar y nos acercamos a San Vicente de la Barquera. Paseo por la playa y comida a base de raciones de sardinas a la plancha, rabas, navajas, chorizo a la sidra etc


De vuelta a Fuente Dé hicimos una parada en Potes para hacer alguna compras gastronómicas. Estuvimos en una de las tiendas que tiene la marca Sierra del Oso que fabrica unos orujos buenísimos. Yo ya conocía la crema de orujo pero ahora fabrican una variedad enorme de licores con base de orujo. La novedad de este año es el mojito de orujo, ¡para peder el sentido! Además tiene productos típicos de la zona como un queso curado en vino, fuertecito él, que vale la pena probar.

 

Después, cena en Restaurante Remoña en Espinama. Trato muy familiar, buen servicio y muy buena calidad. Tiene unas carnes magnificas que son de ganadería propia. La chuleta de ternera y el solomillo, expectaculares. Además se puede probar el borono casero que es una especie de morcilla que se hace con sangre, harina y pan y que no va embutido en tripa. Lo sirven acompañado con manzana frita que le va muy bien. Volveremos la próxima vez.

De vuelta a Madrid, cochinillo en el Mesón Oriental de Rueda y comienzo de dieta estricta para bajar los excesos del fin de semana. Este ha sido un viaje para recordar.

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